LA TRAGICOMEDIA DE SENTIRTE UN TURISTA EN TU PROPIO PAIS

¿Por qué nos enseñaron a "morir por la patria" en vez de a vivir en el mundo?




 

"No soy de aquí, ni soy de allá " dice el estribillo de la canción de Facundo Cabral. 

La fuerza de una sola frase resumida en casi toda una vida de sentir. Para muchos, esas palabras representan el acto de soltar el lugar de pertenencia o, mejor dicho, de cortar el cordón umbilical con la patria. 

 

Es fácil malinterpretar esa idea y pensar que quienes piensan así son unos desconsiderados con el país que los vio nacer. 

 

Y es que así crecimos y así se nos enseñó a: "¡Morir por la patria!", como dice el famoso refrán del poeta Horacio en la antigua Roma que ha sido utilizado desde hace siglos para uso militar y político. 


Dejando de lado ese orden moral innato, ¿Qué pasa cuando pierdes el lugar de pertenencia? o, dicho en palabras pobres, ¿cuando ya no te sientes de ningún lado y a la vez te sientes de todos?

 

El término "ciudadano del mundo" nace de esa sensación de no encajar del todo en ningún lugar y,  al mismo tiempo, llevar un pedazo de todos los lugares contigo. Suele sentirse en las personas que han vivido muchos años lejos de su país de origen, y sobre todo en distintos lugares. Poco se habla de volver a tu país y sentirte como un turista más; ver ese mundo que antes conocías, quererlo y admirarlo porque es parte de tu historia, pero no reconocerte en él y mucho menos definirte por él.

El lugar es el mismo y sus costumbres también, pero tú ya no eres igual. Llevas contigo una mochila con otros olores, otras melodías, otros sabores de los cuales ya no puedes, ni quieres, desprenderte. Forman parte ti. Entiendes que no has perdido una patria. Has ganado muchas.

Ya no eres de un solo lugar. Esa etiqueta se soltó hace tiempo. Sientes una libertad que nunca antes habías sentido. No hay sitio que te pertenezca, ni un único lugar al que tú pertenezcas. Ahora eres del mundo, de todos esos lugares donde fuiste y serás feliz, donde amaste, lloraste, caiste, donde te sentiste vivo. 

 

Tu hogar cabe en una taza de café

 


Comprendes que la vida va mucho más allá de un punto geográfico. Te sientes libre de ser feliz en cualquier sitio. Entiendes que tu hogar ha estado siempre contigo, allá donde vayas. Tu hogar eres tú y una buena taza de café con un vinilo de Led Zeppelin sonando de fondo. Es tu perro esperándote frente a la puerta de casa para recibirte cuando llegas del trabajo. Es encontrar en alguien desconocido acogida y abrazo. Es la vida susurrándote que formas parte del todo y que el todo forma parte de ti. 


Casa eres tú, son todos esos pedazos que dejaste por el mundo, y todos los trozos del mundo que ahora viven en ti. Son todas las ciudades que te vieron crecer. Es la fuerza que tuviste en cada despedida y el consuelo que encontraste en cada llegada. Es el acento que ya no sabes de dónde viene. Es la frutería de la esquina y las conversaciones con los vecinos sobre el calor insoportable o la subida de precio de los aguacates. Eres tú, que aprendiste a vivir sin apego. 

 

Soltar el cordón umbilical con la patria no es dejar de quererla, es más bien dejar de necesitarla para darte la oportunidad de ser feliz.

 

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Gracias por leer, te abrazo fuerte 💜

Heidy Johanna Enciso Daza

 




Comentarios

  1. Muy bueno el cafecito y más si es Colombiano!!!❤️❤️❤️🙏🏻🙏🏻🙏🏻

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